barche-huacachina

Oasis de Huacachina

Nos detuvimos al pie de una duna de arena. Salimos del coche y andamos en dirección del lago ubicado en medio de las altas dunas de arena. Llegamos al lago de esta pequeña oasis y nos parecío ver a un precioso espejismo. El lago estaba rodeado de palmeras, había barquitos que navegaban perezosos en balanceados por el poco movimiento del agua. En lo alto de las dunas se veía la gente haciendo «sandboarding». Dimos una vuelta a la orilla del lago.

El sol era alto y hacía calor. Algunos niños se bañaban en el lago Huacachina y otras personas tomaban el sol. Es un lugar muy agradable para descansar y refrescarse, ¡con restaurantes en todas partes!
Palme e deserto

A lo lejos vimos la duna más alta del mundo “Cerro Blanco“ 2.080 m snm ¡Impresionante!

Regresamos al coche donde Juan nos esperaba y reanudamos nuestro viaje para Nazca.

Salimos del oasis de Huacachina y entramos en una carretera diferente. Ahora estábamos viajando entre las montañas rocosas y desérticas donde solo se veían cactus. Pasamos un túnel estrecho excavado en la roca (probablemente por los inkas) con dos direcciones alternas, donde solo podía pasar un automóvil a la vez.

Cuando salimos del túnel nos encontramos con un panorama espectacular! Una llanura verde entre las montañas, una vista magnífica. La carretera seguía en dirección de la llanura en cuesta abajo y en un camino con curvas cerradas.

Juan nos dijo que nos llevaría a comer a un lugar muy típico y poco turístico «El Cerdito al Humo».

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Nos detuvimos y aparcamos el coche al lado de la carretera. Entramos en esta casa (el restaurante) para salir al otro lado, en un jardín con muchas flores, plantas y cactus de todo tipo. Había también mesas y sillas.

A un lado vimos una barbacoa con muchos trozos de carne cubiertos con hojas de palma… el cerdito al humo. El fuego estaba en el suelo y la llama no llegaba a la carne en lo más mínimo, pero la grasa de los trozos del cerdito se derretía con el calor y la carne se asó sin quemar… ¡con el humo!
maialino al fumo
Mientras comíamos, vi por primera vez un colibrí (pica flor) sumergiendo su largo pico en una flor, ¡fue increíble ver lo rápido que se movía entre las flores!
Comimos el cerdito con ensalada y arroz y acabamos con frutas tropicales. Aquí también pedimos un vaso de Pisco Sour ¡Se estaba convirtiendo en una costumbre! El almuerzo nos costò 121 soles (las 4).

Regresamos al coche y seguimos nuestro viaje. Llegamos a las colinas de Palpa donde se encontraron seiscientos geoglifos grandes, incluida la «Familia Real de Palpa» a la que fuimos a ver subiendonos en una torre de metal de al menos 10 metros (no recomendado para aquellos que sufren de vértigo) (1 sol por persona).

Desafortunadamente, teníamos el sol enfrente y justo encima de la colina donde estaban las figuras de los miembros de la familia real: un niño, una niña, una madre y un padre. Fue difícil ver y fotografiar la belleza de estos enigmas arqueológicos.
geoglifo di Palpa
Seguimos para Nazca con la esperanza de tener más suerte con el sol.

Recomendado:

– Sandboarding en Huacachina.

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